miércoles, 7 de diciembre de 2016

Sasé, una de las joyas de La Solana

Chamineras de casas Pedro y Vallés
El valle de la Solana alberga un amplio abanico de núcleos que fueron expropiados en la década de los años 60 debido a una política de repoblación forestal por la amenaza de construcción del embalse de Jánovas

Afortunadamente como todos sabemos, este proyecto jamás se llevó a cabo. Pero el daño ya estaba hecho. Sus gentes se vieron obligadas a emigrar fuera del valle, dejando toda una vida y sus recuerdos en él.

Desde entonces, este valle es una tierra solitaria y silenciosa por la que merece la pena perderse. Los pueblos añoran la alegría de antaño mientras sus últimas casas sucumben lentamente al paso del tiempo.

Fiscal y Peña Canciás
Nos acercamos al despoblado de Sasé, en la margen izquierda del río Ara, un núcleo señorial que aún conserva interesantes vestigios que nos recuerdan que, junto con Burgasé, fue el pueblo más importante de la Solana.

El camino se inicia en la entrada del pueblo de Fiscal (760 metros), frente al puente sobre el Ara que da acceso a la localidad, donde veremos unas indicaciones hacia a la ermita de San Miguel y Sasé.

Ermita de San Miguel y Peña Canciás
El sendero gana altura de forma rápida entre robles, boj y alguna carrasca. A medida que ascendemos comienza a dejarse ver la ribera de Fiscal, los pueblos de Lardiés y Borrastre y la abrupta e imponente cara norte de la Peña Canciás (1928 metros).

Los últimos coletazos del otoño hacen del ascenso un ameno paseo rodeados de coloridos robles y, conforme entramos en zonas más altas y umbrías, comienza a aparecer el pino.

En 40 minutos llegaremos al altozano donde se halla la desolada ermita de San Miguel (1060 metros) que data del año 1790.

Caminando entre la otoñada
Sin techo y con grandes grietas en sus paredes, parece que no le queda mucho tiempo para caer. Aún se aprecia, entre sus ruinas, el pequeño altar bajo una maltrecha bóveda.

Una breve parada y seguiremos el camino para adentrarnos poco a poco en el corazón de la Solana. En dirección noreste, el sendero se adentra en un frondoso robledal. En los claros del bosque podemos apreciar el despoblado y la sierra de Berroy y la Pardina de Asué.

Ribera de Fiscal y Peña Canciás
Este sendero se encuentra balizado por la Zona Zero de Aínsa, por lo que nos podemos encontrar ciclistas que desciendan por el mismo. Siempre estar atentos a esta posibilidad.

En media hora desde la ermita, el sendero se encuentra de frente con un muro (1220 metros), momento en el que cambia de dirección hacia el sur. 

En otros 15 minutos llegaremos a un escarpe rocoso (1290 metros) desde el que se tienen unas vistas espléndidas de la ribera de Fiscal y de parte de Sobrepuerto.

Ermita de San Mamés, Gábalo y Manchoya
Al noroeste, se divisa el cordal de Gábalo (1958 metros) y Manchoya (2033 metros), el Erata (2003 metros), su ermita de San Benito y el despoblado de Escartín. Más cerca, la ermita de San Mamés, cercana al pueblo de Asín de Broto y la falda sur de la Punta Aguilar (1642 metros), en la conocida sierra Coronas.

El sendero pasa por una borda en ruinas conocida como Caseta de Latorre y va contorneando cómodamente los suaves relieves montañosos, donde abunda el pino repoblado y, en algunos tramos, el erizón. En otros 30 minutos, enlazaremos con una pista (1360 metros) que ya no abandonaremos hasta llegar a Sasé.

Caseta de Latorre
En descenso, esta pista nos muestra vistas del macizo de Cotiella, de la torre del despoblado de Muro de la Solana y del cordal de las puntas Fobions (1934 metros), Corona (1942 metros) y Suerio (1954 metros). Rodeados de pino de repoblación y boj, tras 20 minutos pasaremos por delante de una ruinosa borda y, 15 minutos después, llegaremos a Sasé (1205 metros).

En su entrada, al lado de un coche abandonado, encontramos el PR-HU-42 en dirección a la ruinosa ermita de Santiago y al despoblado de Cajol.

Cordal de Fobions, Corona y Suerio
Entre la maleza de sus calles podemos observar pórticos señoriales y llamativos dinteles. El más antiguo es el de Casa Ambrosio, de 1690. Aún resisten preciosas chamineras en algunos tejados, como los de las casas Pedro y Vallés, junto a la amplia plaza del pueblo, donde también se halla el lavadero.

Pero si algo destaca en Sasé es la alargada torre-campanario de la iglesia románica de San Juan Bautista, considerada uno de los emblemas del valle de la Solana. La iglesia data del siglo XII con posteriores modificaciones, sobre todo en el siglo XVI.

Torre-campanario de la iglesia de San Juan Bautista
Sasé es el símbolo de la okupación rural en el Pirineo. En enero de 1996 un grupo de más de 50 personas, en situación de dudosa legalidad, se instalaron en el pueblo, propiedad del Gobierno de Aragón.

Pero en octubre de 1997, agentes de la Guardia Civil, atendiendo a una orden del Juzgado de Instrucción de Boltaña, procedieron al desalojo del pueblo. 

Hoy en día, como en otros pueblos de la Solana, continúan viviendo algunos okupas con un modelo limitado de autogestión.

Escuela de Sasé
El regreso lo realizaremos por el bien indicado PR-HU-42 en dirección Fiscal. Este sendero se toma junto a la fácilmente reconocible escuela, de color rosa, a escasos metros de la iglesia, y se encuentra delimitado por esbeltos y perfectos muros de piedra.

Iremos ganando panorámica en dirección sur, siempre acompañados por pinos de repoblación, con visión directa de Muro de la Solana, ubicado en la ladera opuesta, separado por el profundo barranco de Santiago. Más abajo, en nuestra misma ladera, se intuye el Camino del Yardó que también se dirige a Sasé. 

Interior de la iglesia de Sasé
El descenso es muy cómodo, lo que nos permite disfrutar del paisaje y de la cálida luz vespertina, que realza la silueta de las montañas. Veremos pueblos de la margen derecha del Ara como Ligüerre y Albella con su cercana ermita de San Úrbez.

Siguiendo las visibles marcas amarillas y blancas del PR pondremos rumbo a Fiscal, de nuevo entre boj y pinos. Obviaremos dos trazas de sendero que salen a nuestra izquierda y seguiremos en descenso pasando por delante de otra borda derruida.

Paseando por Sasé
Conforme vamos perdiendo altura, vuelve a aparecer el colorido de los robles. Atravesaremos una pista (810 metros) para caminar los últimos metros de sendero hasta encontrarnos con una borda en perfecto estado, y posiblemente aún utilizada, a pie de carretera.

En pocos minutos, siguiendo la carretera, estaremos de regreso en Fiscal, donde daremos por finalizada este interesante paseo tras hora y media de descenso.

Barranco de Santiago, Muro de la Solana y Ligüerre de Ara
Ruta circular de 10’5 kilómetros de distancia y un desnivel positivo acumulado de 630 metros realizada en poco más de 4 horas.

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